Yo si. Tengo claro que lo que le ha pasado éste año a Papá Noel es exactamente lo que verás en el vídeo… ¡¡Madre del amor hermoso!! pobre hombre, no tiene bastante con tener que recorrer kilómetros y kilómetros a la velocidad de un rayo cósmico desatado como mil demonios, que además, tiene que acertar en cada una de las casas con cada uno de los regalos que le vamos pidiendo niños y mayores… Porque ¡no nos engañemos! seguimos pidiéndole cosas “por si cuela” ¿o no?… Claro que si, y así nos va, nunca acierta, no cuela y además tengo la terrible sensación de que le importamos un pepino.

¡Snif…!¡Qué le vamos a hacer! las cosas son como son, y todos sabemos que Papá Noel no existe (¿o sí?) y que los adultos hacemos las veces de andurreros regalíferos para el resto de la family incluyendo a nuestros pequeñajos que se lo creen a pies juntillas, sobre todo los niños españoles que además de los 3 Reyes Magos se han encontrado con el Gordito de Rojo que les enchufa unos cuantos regalillos más y ¡todos tan felices y contentos!… Pero no todos, yo no estoy contento. Había pedido un simple detallito, nada caro, algo que probablemente, si existiera Papá Noel, lo tendría en un rincón del taller de los juguetes lleno de polvo y muerto de asco… ¡Yo quería un osito pequeño que tuve cuando era un canijo al que le dabas cuerda con un pitorro que salía desde sus costillas y andaba y rugía con el sonido característico de los juguetes de cuerda…!… y no me lo ha traído.

Papá Noel, si existes, que sepas que considero que eres un pobre viejete con mala baba y peor hacer… un pedorro insalvable al que ya no respeto porque has destrozado al niño que llevo dentro. ¡Jamás podré perdonarte, y lo sabes! (o no, si no existes no sabes nada).

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